Infraestructura azul fortalece el saneamiento de ríos en el TEC y la UNA


 

Como parte de las acciones para el saneamiento y la protección de los cuerpos de agua urbanos, durante el 2025 se llevó a cabo la construcción e instalación de ríobardas e islas de tratamiento flotantes en ríos y quebradas que atraviesan los campus del Tecnológico de Costa Rica (TEC) en Cartago y la Universidad Nacional (UNA) en Heredia, como una estrategia innovadora de infraestructura azul para la reducción de la contaminación hídrica.

 

Estas intervenciones se desarrollaron en la quebrada Residencias, en el Campus Central del TEC en Cartago, así como en la quebrada Pirro y el río Pirro, en el Campus Central de la UNA en Heredia, zonas que históricamente han recibido aportes de residuos sólidos y aguas residuales producto de la presión urbana.

 


 

Las ríobardas funcionan como barreras flotantes diseñadas para retener residuos sólidos transportados por la corriente, evitando que estos continúen río abajo y lleguen a ecosistemas más vulnerables. Por su parte, las islas de tratamiento flotantes incorporan vegetación que favorece procesos naturales de depuración del agua, contribuyendo a la reducción de contaminantes y al mejoramiento del paisaje urbano.

La construcción e instalación de estas estructuras se realizó mediante un proceso coordinado entre equipos técnicos, universitarios y aliados estratégicos como departamentos institucionales, corredores biológicos interurbanos y colectivos comunitarios, integrando criterios ambientales, hidráulicos y de seguridad. Además de su función ambiental, estas infraestructuras cumplen un rol educativo y demostrativo, al visibilizar soluciones basadas en la naturaleza dentro de espacios universitarios altamente transitados.

Estas tecnologías permiten reducir la cantidad de residuos sólidos que se encuentran en los ríos y que, eventualmente llegan al mar, mejorar la calidad visual de los cauces y generar información valiosa para el monitoreo de la efectividad de soluciones de saneamiento de bajo impacto, adaptables a otros ríos urbanos del país.

Paralelamente al monitoreo del funcionamiento de las tecnologías, se impulsa la mejora de la calidad del agua al utilizar microalgas creadas y probadas en biorremediar los sedimentos de los ríos y registrar su efecto por medio de análisis hídricos.

Esta experiencia en el TEC y la UNA refuerza la importancia de la infraestructura azul como una herramienta complementaria al saneamiento tradicional, especialmente en contextos urbanos donde la prevención, la educación ambiental y la acción temprana resultan claves para la recuperación de los ecosistemas acuáticos.

La instalación de ríobardas e islas de tratamiento se consolida como un paso concreto hacia una gestión más integral del recurso hídrico, demostrando que la articulación entre academia, gestión ambiental e innovación puede generar impactos positivos y replicables en la protección de los ríos urbanos.